
Perros

La ingestión de heces se llama coprofagía, una conducta que suele darse en algunos animales, sobretodo en los perros. Es muy común que este comportamiento cause desagrado a los dueños, y recurran al castigo y a todo tipo de fórmulas como método de disuasión.
Algunas de las principales causas a esta desagradable conducta pueden ser:
- La falta de algunos nutrientes en el organismo del perro.
- Problemas educacionales: es posible que el perro haya sido educado castigándolo de forma violenta cuando hacía sus defecaciones en casa, de ahí que el perro se coma sus propias heces para hacerlas desaparecer y así no recibir el castigo.
- Hábitat reducido: los perros que viven en espacios muy reducidos pueden recurrir a comer sus excrementos para “limpiar” su hábitat.
Entre las posibles soluciones para disuadir al perro, señalamos algunas que, unidas y/o aplicadas de forma reiterativa, pueden dar buen resultado:
- Rociar o espolvorear algún producto picante sobre las heces del animal, haciéndola muy desagradable al gusto.
- Eliminación rápida de las heces, manteniendo el hábitat limpio.
- En la calle, impedir que el perro tenga acceso a las heces, tirando de la correa si es necesario y/o corrigiendo al animal de manera verbal con un NO firme.
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