Enseñar la orden "¡Ven!" a tu cachorro

Enseñarle a que venga cuando se lo pides constituye probablemente el aprendizaje más importante para tu perro. Llamarle cuando se dirige con rapidez hacia una calle muy concurrida puede salvarle la vida, y ordenarle que venga cuando está jugando con otros perros te hará ganar un tiempo precioso y te evitará muchos nervios.
La clave del éxito consiste en iniciar este entrenamiento cuando el perro es muy joven (de seis a ocho semanas de edad), ya que los cachorros adoran seguir a sus dueños por doquier. A partir de los seis meses, el perro se muestra ya mucho más independiente y el aprendizaje de llamarle será, por lo tanto, mucho más difícil de enseñárselo.
Durante este ejercicio, debes estar acompañado de un amigo o de un miembro de la familia. Pide a la persona que os acompaña que se ponga de rodillas en el suelo y que mantenga al cachorro junto a él, en posición sentado. Siéntate frente al perro a corta distancia y llámale hacia ti con entusiasmo, pronunciando su nombre seguido de "¡ven!".
Cuando venga, repítesela y dale un premio, así varias veces hasta que asimile qué significa la orden, el esquema que se formara en su cabeza es que, después de escuchar esa palabra y acudir, hay recompensa.
El ejercicio debe ser de corta duración pero practicándolo de forma repetida, aumentando progresivamente la distancia que tu cachorro deberá recorrer para reunirse contigo. No olvides felicitarlo efusivamente cuando llegue junto a ti.
El entrenamiento debe de comenzarse en un patio particular o en algún sitio pequeño donde el perro este controlado y no muy lejos. Podrás empezar el entrenamiento en un parque público, donde todo puede distraerle, a partir del momento en que el perro lo haga ya bien en un jardín privado. Utiliza una correa extensible o una cuerda larga de adiestramiento, de forma que el cachorro se sienta libre, pero permitiendo que tu tengas el control sobre él.
Procede a practicar la orden de llamada varias veces. Asegúrate de que tu entusiasmo sea realmente irresistible, ya que el parque es un lugar fascinante lleno de distracciones para un perro joven.
Si tu cachorro empieza a correr en otra dirección ignorando tus órdenes, no lo persigas, porque es muy probable que interprete esta persecución como un nuevo juego apasionante. Al contrario, debes correr en la dirección opuesta (siempre manteniendo sujeto el extremo de la correa de adiestramiento). Tu cachorro se desorientará por completo y acabará por seguirte. El hecho de perderte le enseñará a tener siempre un ojo puesto en ti cuando esté en el exterior, para evitar perderte.
El error que no debes cometer es el de gritarle cuando no viene o de enfadarte en el momento en el que, finalmente, decide volver. Esta actitud tiene el riesgo de confundirle. Recuerda que lo que deseas es que tu cachorro asocie la acción de venir junto a ti y la recompensa que le darás. ¡Habrá que tener un poco de paciencia!
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