| Fecha de creación: | 19/01/2009 | Número de colaboradores | 1 |
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Petuky
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Noticias sobre Petuky
Paul McCartney, el ex-componente del mítico grupo de música los Beatles, es un gran amante y defensor de los animales. Su fallecida esposa Linda, quién cultivó entre ellos su amor y respeto por la vida animal, también era una apasionada de los animales y defendía los derechos de éstos para una convivencia pacífica y sin sufrimiento. Ambos practicaban el vegetarianismo como medida para contribuir a salvar vidas animales. Paul McCartney tenía una perra, llamada Martha, a la que cuidó y mimó con mucho cariño y amor, su fiel mascota que lo acompañó en numerosos conciertos y ensayos de la banda, y tuvo la suerte de conocer a los componentes del famoso grupo de los Beatles. Paul comentó en alguna entrevista que a John Lennon le gustaba ver el cambio de actitud de su amigo Paul cuando estaba en compañía de su perra. De hecho, tal era su afecto por Martha que la canción “Martha My Dear” (Mi querida Martha), compuesta por el artista e incluida en el álbum The Beatles (1968), está inspirada en su perra, aunque otros asimismo señalan que la letra de la canción también se refiere a un antiguo amor y musa del cantante, llamada Martha, razón por la cual bautizaría posteriormente a su amada perra con este nombre.

El emperador romano Calígula reinó desde el año 37 al 41 de manera despótica y despiadada. Se mostraba cruel con sus enemigos e implacable sobre el pueblo que reinaba…
El caballo de carreras de este emperador se llamaba Incitatus (que significa Impetuoso), lo que describe uno de los rasgos más importantes de su carácter. Sobre la pista, era un competidor y ganador nato que dio grandes satisfacciones al despiadado emperador. Según el biógrafo clásico, Calígula sentía un cariño enorme y enfermizo por su animal; una devoción que rozaba la locura y lo llevaba a cometer actos extremos como construirle una caballeriza de mármol y marfil, poner 18 sirvientes a su servicio, regalarle collares de piedras preciosas, decretar silencio absoluto las noches anteriores a las competiciones para que su caballo pudiese descansar -bajo pena de muerte para quien incumpliese la orden-, hacerlo dormir bajo mantas de color púrpura (el tinte más caro y lujoso del antiguo imperio) y un sinfín de extravagancias más que han pasado a la historia para dar muestra de uno de los afectos entre dueño y mascota más extremos y exagerados.