
Perros

Una alimentación saludable y equilibrada, con todos los nutrientes que el animal necesita para crecer y vivir fuerte y sano, es básica para mantener la buena salud de tu mascota. Sin embargo, nuestra voluntad para alimentar bien a nuestro perro no siempre es suficiente y suele chocar con los “caprichitos” del animal.
Así, si tu can se hace el difícil a la hora de comer, a continuación te señalamos algunos trucos que en muchas ocasiones surten efectos:
1. No cambies el tipo de comida que sirves diariamente a tu perro: Si has previsto alimentar a tu mascota con un tipo de alimento adaptado para su peso y edad, no cambies esa alimentación aunque tu perro le haga ascos en los primeros días. Debes dejarle tiempo para que se acostumbre.
2. Sirve las comidas de tu perro cada día a la misma hora y en el mismo lugar: Es necesario que tu perro siga una rutina a la hora de la comidas, así le será más fácil aceptar su ración diaria.
3. Retira el comedero de tu can pasado cierto tiempo: Si ves que al cabo de un rato (unos treinta minutos), tu perro no hay probado bocado, retira su comedero y vuelve a servírselo cuando le toque su próxima comida. Así sabrá que tiene un tiempo limitado para comer y que no debe hacerle ascos a los alimentos.
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Cuando aún es un cachorro, nuestra mascota necesita ingerir más cantidad de comida al día, más precisamente, tres comidas diarias hasta los seis meses. Puedes consultar con tu veterinario la cantidad justa que tu animal necesita en función de su raza y necesidades específicas.
A partir de los seis meses, el can deberá tomar dos comidas diarias. No obstante, en algunos casos, una dieta desequilibrada, demasiado rica en grasas y azúcares, así como un exceso de alimentación de nuestro can, puede provocar que éste sufra sobrepeso.Para determinar si nuestro perro tiene más kilos de los que debería para su edad y constitución, antes de consultar su veterinario, hay algunos signos visibles que podemos observar. Al mirar a nuestra mascota, si ésta presenta unas costillas protuberantes, con una cintura delgada y demasiado visible, significa que tiene un peso por debajo de lo normal. Por el contrario, si la cintura no es visible, si las costillas están visiblemente recubiertas de grasa y el abdomen está hacia fuera, es muy probable que nuestro perro sufra sobrepeso y/o sea obeso.
En un estado ideal, la cintura de nuestra mascota debe ser visible tras las costillas y con el abdomen metido hacia dentro.
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